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Hasta el viaje más largo comienza con un sólo paso… Y así fue después de un fin de año del terror, logré a fines de diciembre retomar mis entrenamientos luego de casi 3 meses de para por los estudios y mi hija recién nacida.

El plan era ambicioso y a largo plazo: Clasificar al Ironman de Hawaii 2012. Entonces la hoja de ruta sería retomar el nivel de entrenamiento durante el 2011 y buscar la clasificación en el Ironman de Cozumel en noviembre del 2011. Como todo buen plan, también existe la opción B, que en mi caso sería el Ironman de Texas el 2012, para llegar a la isla grande de Hawaii en octubre.

Todo sonaba bien, 1 Ironman cada 6 meses y con muchas ganas de volver como ya lo recordaba el 2006, cuando me enfrenté a la lava y el calor de Hawaii. Ya tenía claro el camino, sólo faltaba recorrerlo una vez más, y personalmente es lo que más me motivaba.

El camino para llegar a un Ironman es de autoconocimiento y de sintonía con el cuerpo dado por las largas horas de entrenamiento, hay que aprender a soportar las largas horas, los dolores, la flojera, el hambre, las dudas, etc.

El proceso se cumplió con más de algún detalle pero ya estaba en México, y quedaba sólo poner la guinda a la torta disfrutando de una carrera definida por todos como muy linda.

Llegué un jueves a media tarde a Cozumel luego de un largo viaje por aire hasta Can Cun, tierra de Can Cun a Playa del Carmen y mar cruzando hasta la isla. Ese día lo único que alcancé a hacer fue comer, armar la bici y dormir, al día siguiente empezaba todo el ajetreo de la carrera.

Viernes: día de retiro de kits de competencia, charla técnica y cena, además de aprovechar de nadar en las tibias aguas del caribe, casi a la temperatura de la piscina 27° grados con una claridad increíble en un recinto donde tienen delfines que nos saludaban antes de saltar del muelle al recorrido que estaba parcialmente demarcado. Todo perfecto.

Más tarde recorrimos la expo emplazada en el centro de convenciones de Cozumel, donde el par de tiendas de artículos específicos estaban llenas de gente, hice el retiro de números y ya empezaba a sentirse el ambiente de carrera con muchas bicicletas y atletas con calcetines de compresión pululaban por todos lados. La reunión de competencia no tuvo ninguna sorpresa y sólo ayudo a acrecentar la ansiedad de la competencia, ya que te obliga a hacer el recorrido mental de ella. En dicha reunión, me encontré con varios chilenos con quienes compartimos nuestras expectativas de tiempo y experiencias en este tipo de carreras, aunque en realidad no hay muchas recetas y es bueno que cada uno aprenda que es lo que funciona.

La cena en la noche fue bastante abundante, aunque en calidad no era todo lo que uno pudiera esperar, harta gente ya que los 2.300 competidores, más sus acompañantes, ocupan mucho espacio y hacen mucho ruido. Los típicos concursos y preguntas de todas las cenas, que se perdían un poco en el gran espacio que ocupábamos y en verdad a esa altura la cabeza ya está en la carrera.

Sábado: Lo único importante de ese día es entregar la bicicleta y las bolsas de carrera. Yo aprovecho de nadar siempre un poco en la mañana, luego buen desayuno y a arreglar todo el equipo. Este momento para mí es muy importante ya que recorro varias veces la competencia de manera de que ningún detalle pase por alto, especiales agradecimientos a Juan Carlos Meza del Full Runners que me salvó con pastillas de sal ya que no vendían en la expo.

Todo en sus bolsas respectivas y a dejar la bici al parque cerrado gigantesco y con muchos recovecos, entonces era muy importante orientarse dentro del mismo, buscando las mejores rutas de salida y ubicándose respecto a puntos que el día de la carrera fueran útiles. Saber de dónde vienes corriendo del agua, en qué colgador esta tu bolsa, además de colocarle algún distintivo ya que todas son iguales, a qué carpa de transición entrar, por dónde salir, dónde está tu bici, etc. Con eso listo dejar la bici colgada y entregarse para tener una buena carrera al día siguiente.

Domingo: Race Day!!! La levantada para los Ironman es habitualmente a las 4:30, un desayuno muy liviano y partir al lugar de la carrera con unos buenos audífonos para mantener el foco en uno mismo con canciones relajadas que pueden ayudar. Como es de esperar un mar de gente para todos lados arreglando los últimos detalles, chequear la bicicleta y dejar las bolsas de Special Needs para la mitad de la bicicleta y la mitad de la maratón. Con ese trámite listo, con el cuerpo marcado ya se puede entrar al corral en donde como ovejas al matadero esperamos todos, escuchamos la partida de los elite y nos movemos al muelle cual pasarela con gente dando ánimo a pesar de que aún no eran las 7am. Dan la orden y al agua para flotar 15 minutos antes de la largada, busque posición en la primera línea y con un ángulo abierto para evitar el tráfico.

Natación: largada y parte el Ironman, un largo día en la oficina. La etapa de nado impecable, algo de roce en los primeros metros pero luego de eso temperatura ideal y poco oleaje, preocupado de mantener una buena técnica y manejar un ritmo cómodo para terminar fresco la primera etapa.

Sin novedades el nado y salí un minuto antes de lo que esperaba, todo perfecto y bien entero para enfrentar la bici. La transición 1 es la más lenta ya que hay que vestirse para los 180km y salir con todo lo necesario, ya que por ganar 10 seg en la transición se pueden perder mucho más en las 5h que me quedaban por delante.

Ciclismo: es la que mayor duración tiene en el Ironman, puedes perder la cabeza muy fácilmente ya que siempre uno se siente muy bien la primera hora y pasarse de revoluciones cuesta caro. La estrategia sería hacer mi carrera no importando quien pasará por el lado, mantuve mi pulso en los ritmos de entrenamiento y empecé a pasar mucha gente sobre todo en los primeros kilómetros, pero ese era mi ritmo y no dude mucho más. 3 Giros de 60km, en donde 20km era por el lado norte de la isla donde el viento llega directo del Océano Atlántico y pega cruzado bastante fuerte, además ese día corría “Viento Norte” que es algo así como el viento Puelche de Pucón o el Raco del Cajón del Maipo. Así por un lado de la isla peleando con el viento y por el otro ayudado.

Por momentos la parte de la bicicleta fueron bien solitarios ya que se dispersan los competidores, pero el paisaje sobre todo en el lado norte de la isla es impresionante, las fotos del ciclismo las sacan en su mayoría por esa parte del circuito. Llego el kilometro 97 y la ansiada bolsa del Special needs donde estaba mi Coca Cola supuestamente helada esperando, un desastre el sistema de entrega y estuve parado unos 2 minutos esperando que encontraran mi bolsa. Continúe rápidamente para no perder el ritmo y completar la vuelta y media que faltaba. Los puestos de abastecimientos impecables cada 10km hasta con agua helada en la última vuelta, haciendo un calculo al ojo creo que fueron como 10 botellas las que me tome.

El tiempo que llevaba no era el que quería, pero el viento es igual para todos y no valía la pena gastar más energías en eso, además llevaba un promedio muy bueno y logré bajarme en 5 horas de la bicicleta, unos 10 minutos más de lo que esperaba.

En la bicicleta hubo de todo, ya que por un lado de la isla había mucho viento e incluso lluvia y por el otro lado mucho calor, pero nada extraño para un clima tropical en esa época del año.

Trote: La transición fue impecable y muy rápida, aunque es imposible bajarse de la bici sin tener los pies apretados por unos metros. Bloqueador en la carpa gracias a los voluntarios que a todos los tratan como si hablaran inglés, geles, cinturón y a correr, ufff si lo piensas mucho es peor.

Los primeros kilómetros increíbles muy fresco ya que la bici fue a la intensidad justa, iba para una maratón soñada. Ya al andar un poco más el calor se hizo notar, empezaron las nauseas y ya sabía lo que estaba pasando.

Cuando la temperatura corporal aumenta mucho el cuerpo redistribuye la sangre del cuerpo, llevando mas a la piel para poder enfriarse y dejando al sistema digestivo con lo mínimo, por lo tanto la reacción es no poder comer más y tratar de eliminar lo que hay en el estomago. La solución enfriar lo más posible el cuerpo para poder seguir corriendo y no morir. Gracias a que los puestos de abastecimiento estaban bien provistos de bolsas de hielo puede salvar la situación, hielo en la cabeza, en las manos y luego hasta dentro de la polera, llevaba como 2 kilos de hielo en el cuerpo, pero eso después de unos minutos surtió efecto y me dio hambre, una buena señal. Mi ritmo era malo, pero nunca pare de correr y luego de la primera vuelta de tres del maratón nos alcanzó la nube que mojo parte del ciclismo y de estar con un calor y humedad horribles pasamos a la lluvia tropical que salvo a más de alguno. De a poco fueron saliendo las bolsas de hielo y el alma volvió al cuerpo y retome mi ritmo de 4:30 con que partí la maratón. Fue increíble el cambio de todos los corredores que iban casi muriéndose, todos empezaron a correr a buen ritmo, pero la lluvia nunca paro y empezó a inundar la calle, incluso un par de cruces el agua llegaba más arriba de los tobillos. Fueron unos 25km empapado y chapoteando en el agua. Al final fue para mejor y luego de superar momentos difíciles llegue a la meta muy feliz por el esfuerzo, nunca supe en que lugar iba ni nada, era lo de menos cuando se tiene la tranquilidad de haber hecho una buena carrera, inteligente y viendo a Marcela y Rocío debajo de una carpa aguantando la lluvia para verme por en total unos 30 segundo en toda la carrera, como dicen por ahí eso no tiene precio.

Al día siguiente todo salió bien y el cupo para Hawaii estaba en mis manos, pero eso será otra historia. Mahalo  (gracias en Hawaii) a todos por su buena onda antes, durante y después de la carrera y desde ese mismo día me levanto sabiendo que en octubre próximo estaré en la Big Island con los mejores del mundo, pero habrán muchos acá en Chile corriendo conmigo.

Aloha!!!

 

 

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