Bg

En Brasil 2013 corrí mi segundo Ironman. Por ello, ya voy tomando algo de experiencia en estas lides. La carrera del Ironman tiene componentes de esfuerzo, de épica, de aventura, de sacrificio, de enfrentamiento a miedos, de establecimiento de marcas personales. Cada corredor vive su propia historia.  Sin embargo, una vez terminada la carrera, lo que realmente queda son las pequeñas historias que se viven en torno al Ironman, aquellas que le dan sabor a la competencia, que le dan sentido al esfuerzo, aquellas que recuerdas con cariño y con una sonrisa cuando el tiempo ya ha pasado. Por ello es que a continuación narraré brevemente algunas de las pequeñas historias que viví en el Ironman Brasil 2013.

Pijama salvador …

Con Rosa María -mi esposa, partner y apoyo en mis carreras de triatlón- nos alojamos en una agradable posada en Jureré, ubicada junto al mar y que cuenta con cómodas instalaciones y muy buen servicio. Se llama la “Pousada dos Sonhos”.

Una de las particularidades que tiene, y que agradó especialmente a Rosa María, eran las figuritas de animales que armaban con las toallas las señoritas que hacían el servicio a la habitación. Es así como en una ocasión nos encontramos con dos elegantes cisnes, en otra oportunidad con un ágil conejo y otro día con un elefantito …. Pero un buen día cometí un grave error. Al salir de la habitación por la mañana, deje en la puerta el cartel por el lado de “No molestar” en lugar de “habitación disponible para el servicio” ….. Cuando regresamos casi de noche, ¡el servicio no había sido realizado! … y peor aún: ¡¡No habían figuritas hechas con toallas!!. Esto molestó sensiblemente a Rosa María ….. En ese momento me sentí como si me hubiera sacado una mala nota por no haber estudiado …. Mi segundo Ironman corría peligro….. “Tengo que resolver este asunto y rápido” pensé …. ¿Qué hago?¿¿Qué hago?? …. y de pronto me iluminé ….

Al rato llamé a Rosa María a la pieza. Ella vino. Yo comencé a reír. “¿De qué te ríes preguntaba ella?”. Yo me reía más todavía. “¿Pero de qué te ríes?” …. estaba en eso cuando miró nuestra cama y también estalló en risas ….. vió un mamarracho que emulaba a una serpiente destartalada hecha con mi pijama a rayas …. La serpiente era muy fea, pero le estoy muuuuy agradecido ya que me permitió salir del paso ileso …

Problemas en el agua …

En dos oportunidades -en un triatlón en Viña hace cuatro años y en Pucón 2013- tuve problemas en la natación.  Estos se provocaron a raíz del oleaje, lo que me produjo mareos y pérdida de ritmo en el nado. Con ello me faltó el aire, el traje de agua me apretó cada vez más y tragué mucha agua. En ambas ocasiones estuve a punto de retirarme. Pero logré controlar la situación luego de aferrarme fuertemente a una boya y hacer un esfuerzo sicológico importante por salir de ese estado de pánico.

Enfrentado a este Ironman, en que las boyas se encuentran a 900 mts de distancia de la playa, debo confesar que unas cuantas veces me levanté complicado en la noche pensando en cómo lo iba a hacer si esto me sucedía en Jureré. Estaba asustado. En serio. Pero no tenía alternativa, debía enfrentar mis miedos … al fin y al cabo, ser Ironman tiene que ver también con eso ¿o no?.

Pués bien, llegó el día de la carrera y nos lanzamos al agua. Nadé hasta la primera boya, no sin dificultades ya que la cantidad de competidores no te permite nadar tranquilo ni mantener tu propio ritmo de carrera. Pero llegué bien. Cuando iba de regreso a la playa me ví envuelto en grupo de nadadores bastante vehemente. Uno de ellos me pasó por encima, otro me golpeó en las piernas y otro casi me saca los lentes de agua con un golpe. Además la corriente marina se estaba haciendo sentir. Estaba en eso cuando comienzo a sentir que el traje me apretaba, que el aire me estaba faltando …. ¡Dios mío! Estaba siendo presa una vez más de esa crisis en medio del mar …. la sensación de descontrol y miedo iba en aumento … Me detuve un momento, miré a mi alrededor, no había boyas ni kayaks cercanos …. “Tengo que salir de esta” pensé …. busqué un espacio sin nadadores, comencé a respirar lento y profundo con mucha dificultad. Estaba muy asustado. Me lancé a nadar de nuevo, las brazadas las hice con más fuerza de lo habitual tratando de deslizar más. Me propuse nadar cien brazadas con ese ritmo … Me concentré solo en contar brazadas y no presté atención a la agobiante sensación de “traje que asfixia” …. al cabo de las cien brazadas, ya había logrado un buen ritmo y mis demonios se habían esfumado …. ¡este Ironman ya es mío, solo es cosa de tiempo para llegar a la meta! me dije en ese momento feliz …

 

Un triatleta con sed …

La maratón del Ironman de Florianópolis destaca por dos subidas muy pronunciadas que hay en el camino que une Jureré con Canasvieiras. La fuerte pendiente de esas subidas hace que la inmensa mayoría de los competidores las caminen, ya que la diferencia de velocidad entre trotar y caminar es casi nula. Pues bien, mientras iba por una de las pendientes en dirección a Canasvieiras, me topé con un grupo de bulliciosos espectadores que nos animaban a superar ese difícil tramo. Para ello estaban disfrazados, tenían pelucas y ponían música a todo volumen. Nos daban gritos de ánimo, bailaban, nos llamaban por nuestros nombres (impresos en los números de competidor). Ante cualquier ademán de respuesta a sus vítores por parte de los competidores ellos estallaban en gritos y se potenciaba aún más su entusiasmo.

Cuando ya venía de regreso de Canasvieiras y volví a pasar por esa pendiente  (que ahora era de bajada para mí), me topé nuevamente con esta peculiar barra brasileña. Mientras me concentraba en reducir mi ritmo para cuidar mis rodillas, divisé a un corredor que venía subiendo muy agotado, que caminaba con mucho esfuerzo, que tenía una expresión de dolor en el rostro y parecía que iba a abandonar en cualquier momento …. A uno de los barristas más encendidos se le ocurrió sacar una cerveza en lata y ofrecérsela al competidor como una broma para animarlo un poco …. El competidor se detuvo, miró la cerveza, pensó un momento, la destapó, se la tomó al seco, dió las gracias y ¡comenzó a correr! …. esto fue el éxtasis absoluto y la gloria total para los barristas, quienes celebraron este gesto como si su sagrada misión en la vida se hubiera cumplido ….

Compromiso en aprietos …

Las dos veces que he corrido en Brasil, hemos viajado solos mi señora y yo. Nuestros hijos se quedan en Chile, haciendo patria y sus tareas del colegio. Estos viajes se han transformado en nuestras “Lunas de IronMiel”.

En mi primer Ironman, que corrí el 2011, Rosa María me esperó fuera del recinto de término de carrera, subida en unos parlantes para ver mi llegada. Pero en esta ocasión, decidió hacer un cambio y pidió acompañarme al cruzar la meta. Esto me sorprendió gratamente, ya que en carreras anteriores siempre he cruzado la meta acompañado por mis hijos, pero nunca por ella.

Antes de la competencia, acordamos que cuando faltaran unos 200 metros antes de llegar a la meta, ella me pasaría nuestra bandera chilena y se uniría a mí para llegar juntos por primera vez al final de una carrera. Considerando también el poco oxígeno que se tiene en el cerebro a esas alturas del partido, definimos también la chaqueta que tendría puesta y su color.

Llegado el momento, todo funcionó a la perfección. Pocos metros antes del final, ella se unió a mí y me entregó la bandera. Llegamos corriendo muy rápido. Yo lleno de satisfacción con la bandera desplegada y ella feliz con su brazo derecho en alto.

Una vez que salí del recinto de carrera, nos juntamos nuevamente y hablamos de la llegada. Ella me contó sonriente que todos habíamos cruzado la meta …. “¿cómo todos?” Le pregunté …. “Sí, todos … los niños cruzaron la meta con nosotros”. Mientras yo pensaba en lo metafórico de su frase y me disponía a comentarlo, ella me interrumpió y me dijo:”¿te fijaste que llevaba mi brazo derecho en alto al cruzar la meta?” …. “Sí”, contesté … “Bueno, en mi mano llevaba el celular, los niños escucharon el audio de tu llegada a la meta”.

Cuando llegué a la meta en mi primer Ironman se me cayeron algunas lágrimas. En este segundo Ironman me había comprometido a no hacerlo de nuevo …. Casi, casi no lo logro ….. Glup.

 

Para terminar ….

Quiero expresar mi profunda satisfacción y felicidad por haber logrado mi segundo Ironman. Y también quiero agradecer a nuestro club, Brainteam, por proporcionarnos todo lo que necesitamos para lograr estas verdaderas hazañas para gente común y silvestre como nosotros, a nuestro Coach Medina, al staff de entrenadores, a mis amigos de entrenamiento (gran grupo, gran equipo, grandes personas) y por supuesto a mi entrañable familia.

Las historias son muchas, las emociones más aún. Si alguno de ustedes tiene alguna duda respecto a correr un Ironman …. ¡No lo piense más! … ¡Inscríbase en uno, cámbiese de ropa y a entrenar! … La aventura, la épica, la satisfacción y la adrenalina están garantizadas …. ¡A ponerle vida a la vida!

 

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