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De qué se trata el Cruce de los andes, pues bueno, tal como lo explica su nombre, el objetivo de esta competencia de Trial Running es cruzar la cordillera, uniendo Argentina y Chile, en una distancia de más de 100 kilómetros, en 3 etapas.

El circuito, que además de ser muy intenso por sus desniveles del terreno, fue trazado por una ruta de extrema belleza, pasando por volcanes nevados, bosques, lagos, valles, montañas y alcanzando una altura máxima de 2.100 metros.

Puerto Fuy y Puerto Pirehueico, además de las Reservas Naturales Huilo Huilo y Mocho Choshuenco, fueron el escenario por el cual los 750 equipos, de Chile, Argentina, Brasil, entre otros, recorrieron los más de 100 kilómetros.

De esos 750 equipos, el Brain Team, a través de los Harrieres, estuvo presente con más de una docena de deportistas.

Los sometimos a un cuestionario para saber más en profundidad cómo sortearon los obstáculos de la carrera, cómo manejaron la presión mental y lo que significa convivir con una pareja durante esos tres días que para muchos podrían traducirse en una pesadilla.

Octavio Olavarría, al igual que el resto de los Harriers, concuerda en que las horas previas fueron mucho más llevaderas en equipo. “Había mucha ansiedad, curiosidad, y entusiasmo. Habían sido meses de preparación y esta carrera, que se veía tan lejos, estaba por empezar”.


Hernán Martínez, concuerda con Octavio respecto al nerviosismo y recalca la diferencia que existe con el resto de las carreras. “Es una carrera de tres días, muy diferente a una maratón o triatlón, que la corres de una,  lo que genera una natural inquietud respecto a cómo me iba a sentir para correr 40 km, habiendo corrido 38 km el día anterior y parecido el tercero”.

Pero la ansiedad también era un factor el día antes de la prueba, así lo destacó, Rodrigo Cárdenas. “En mi caso llegué directo a Puerto Fuy con mi familia. Eso me ayudó a aliviar la tensión. De todas maneras los días anteriores creo que para todos fue bastante angustiante. Era nuestra primera experiencia en Tria Running y todo lo que venía era nuevo. ¡Queríamos partir de una vez por todas!”.

Pero el primer día ya estaba encima y con uno de los obstáculos más fuertes de la carrera, la ascensión del volcán Mocho Choshuenco.

Roberto Belloni, venía de correr el maratón de Mumbai, lo que le sumó preocupaciones extras. “Las horas previas estaba con algo de preocupación, porque venía de correr la maratón de Mumbai, en la India, y por otro lado con mucha ansiedad porque nos preparamos todo un año para este evento”.


El primer día proponía una gran muralla que sortear, era el ascenso a cerca de 2.200 metros al volcán, el cual incluía varios kilómetros por la nieve, situación que a más de uno complicó, así lo expresó Octavio Larraín, “sin duda la primera subida en la nieve, en el sector del andarivel, fue una de las más difíciles. Si bien se veía larga, al llegar daba la impresión que no se terminaba nunca. Recuerdo que en esa parte iba un señor sin bastones, nunca supe su nacionalidad pero se veía que avanzaba con mucha dificultad y decidí pasarle uno de mis dos bastones, lamentablemente nunca más supe de mi bastón”.

Pero había que sobreponerse y preparar el segundo día. La táctica que aplicaron muchos, fue la de dormirse temprano, un poco obligados, un buen masaje y a descansar. Así lo relató, Hernán Martínez, “el desgaste de los 38,5 km rumbo al volcán, nieve incluida, nadie podría decir que fue pan comido. Me di un masaje en la tarde, ya que la organización tenía contratada varias masajistas, me alimenté bien y a dormir temprano. Un poco obligados porque cerca de las 21:00 hrs se largó a llover”.

A estas alturas del evento, eran los argentinos y brasileños lo que por tradición comenzaban a tomar la punta. Pero qué tanta diferencia tenemos con ellos, cómo aprovechamos nuestra geografía para entrenar para estos eventos. Rodrigo Cárdenas, resumió la técnica aplicada por él y su compañero, “creo que en general fuimos a hacer lo que teníamos entrenado, por lo que haciendo justamente eso, conseguimos ir alcanzando buenas posiciones”

Samuel Farfán, también nos explicó la táctica utilizada para darle caza a los trasandinos y cariocas. “Manteniendo un ritmo constante de 80 por ciento, al final apretar, muchos cuando los pasábamos nos gritaban, ¡vamos chilenos!”.

Por su parte Daniela Seyler es más optimista. “Siento y creo profundamente que tenemos grandes posibilidades de alcanzar a los argentinos y brasileros, quedó demostrado en este evento. En Chile tenemos la geografía ideal para lograr llegar a muy buenos niveles, sólo tenemos que proponernos a hacerlo y entrenar muchísimo. Tenemos la ventaja de vivir en la pre-cordillera, conocemos la nieve, es parte de nuestra cultura, tenemos una gran ventaja”.

Para Diego Fernández todo se basó en los entrenamientos antes del evento. “En nuestro caso creo que la preparación física previa al Cruce de Los Andes fue muy importante. Como grupo entrenamos durante dos meses simulando altimetrías, pendientes, bajadas similares a las dos primeras jornadas del Cruce en cerros cercanos a Santiago”.

Nicole Aljaro, concuerda con las declaraciones de Diego Fernández, “el equipo chileno de los Harriers iba muy preparado; nuestra geografía nos ayudó a entrenar en situaciones muy similares a las que nos tocó enfrentar. Si bien era nuestra primer cruce, los resultados fueron realmente sorprendentes! La táctica: aplicar lo que habíamos entrenado, mucha cabeza y MUCHO corazón!”.

Situaciones o circuitos como estos son los que ponen a prueba cuán preparados estamos mentalmente para hacer frente a estos. Octavio Larraín, resume todo en la preparación, “el saber que uno está preparado, que ha corrido de buena manera varios kilómetros en cerro tanto en subida como bajada (es el único secreto), te da una tranquilidad base para enfrentar este tipo de carreras. Luego está el apoyo de tu partner que es esencial”.

Hernán Martínez, profundizó un poco más en lo que significa para la mente enfrentar el Cruce. “Los distintos terrenos, los cambios de temperatura, el tener que meterse al agua y seguir corriendo con las zapatillas mojadas, las ampollas, el saber que de pronto se te acabó el agua, y que tienes que aguantar hasta la llegada, porque no hay abastecimiento. Al día siguiente te tienes que levantar con la mente dispuesta a correr 46 km, luego de haber subido un volcán el día anterior, habiendo dormido en una carpa, etc. Todo eso se enfrenta con el espíritu, tenacidad y fortaleza de la mente”.


Daniela Sayler, alude a la madurez de corredor para poder hacer frente a carreras como estas. “En estas carreras la cabeza es el centro. Creo que hay que tener mucha madurez para enfrentar y salir de momentos difíciles, no te puede jugar malas pasadas, uno debe seguir adelante aunque tu cuerpo diga lo contrario”.

Samuel Farfán, optó por engañar al cerebro para que no le jugara una mala pasada. “En una ocasión nos pusimos a hablar de las películas que habíamos visto, he incluso la contábamos entera y luego nos reíamos”.

Pero como lidiar con el factor mental y con la convivencia de tres días en estas situaciones.  Daniela Sayler, cree que todo está en la elección. “La elección de un buen compañero es lo más importante para lograr llegar a la meta entero. Hay que conocerse mucho y tener un nivel parejo. En mi caso fue un real partner, muchas veces no conversábamos, pero sabíamos perfectamente lo que la otra persona quería o necesitaba”.

Paula Matínez, ve que la clave está en el respeto. “Con mi partner la convivencia fue muy buena durante la carrera y el campamento, respetando los espacios del otro, siempre coordinados como equipo, en cuales serían nuestros objetivos y apoyándonos en todo momento”

Roberto Belloni, basa el éxito de la carrera al igualar los niveles de los partner. “Con Samuel Farfán, entrenamos todo el año juntos y nos preocupamos de conocernos más, aceptarnos con las mañas y llegar físicamente y mentalmente con niveles parejos.”

Nicole Aljaro explicó su vivencia a través del prisma de una dupla mixta. “Mucha comunicación, paciencia y contención. Ya que siempre en mi caso (dupla Mixta) es importante sacarle provecho a las fortalezas de ambos…el hombre sube muy bien y la mujer ( más liviana) es muy rápida en la s bajadas…y ese era nuestro plan uno punteaba a la subida y otro a la bajada…finalmente apoyarse ante todo”.

Los Harriers destacaron el trabajo de entrenamiento liderado por Matías Brain, el cual se preocupó por estudiar el Trial Running para de esta forma poder ofrecer un plan que se adecuara a la modalidad de carrera y para poder conseguir los resultados propuestos por el grupo de Running.

Anécdotas quedaron muchas, triunfos también es por esto que hay que destacar que de las ocho parejas, cuatro de ellas terminaron dentro de los 10 en sus respectivas categorías. Otras 2, dentro de las mejores 30 parejas de la carrera, además de ser la primera y segunda pareja chilena respectivamente. Recalcar que absolutamente todas las parejas del grupo terminaron la competencia, incluso hubo una que tuvo que dormir la última noche en el regimiento San Martín, donde pudieron descansar sólo 3 horas.

Sin duda que este es el mejor ejemplo de nuestro lema “SI PUEDES SOÑARLO, PUEDES HACERLO”

¡¡¡¡Felicitaciones!!!!

 

Gabriel Navarrete

Christopher Doxrud

Mario Diemoz

Nicole Aljaro

Rodrigo Cárdenas

Katherine Lutz

Daniela Seyler

Hernan Martinez

Paulina Araya

Jaime Valderrama

Roberto Belloni

Samuel Farfán

Diego Fernandez

Paulina Martinez

Octavio Larrain

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