Bg

Ansiedad, nerviosismo, incertidumbre. Todo eso sentí las semanas previas al maratón. Más aún por una periostitis que me tuvo sin poder entrenar de acuerdo a mi plan. Recurrí al spinning para no perder capacidad aeróbica, pero sabía que las piernas me podían jugar una mala pasada. Era mi primer maratón y tenía miedo de no poder terminarlo. A esas alturas, ya ni siquiera tenía objetivos de tiempo, aunque internamente ansiaba conseguir la meta en menos de 4 horas.

 

Llegó el día. Cumplía 1 año corriendo y llevaba 4 meses entrenando en el Brain Team. Me sentía muy nerviosa, pero sobretodo, muy muy entusiasmada. Encajonamos con la Caro, la Dany (mis partners en los entrenamientos dominicales), la Paula y la Leíto. Teníamos frío, pero estábamos ansiosas. En el encajonamiento nos encontramos con más BT y nos dimos ánimo.

 

A poco andar, nos separamos y cada uno fue tomando su ritmo. Me sentía bien, entera, tranquila y sabía que tenía que tomarlo con calma. Nunca había corrido más de 30k y en mi cabeza volvía a escuchar todos los consejos que decían que tenía que dejar piernas para la bajada, que el maratón parte en el km 30, que tenía que ser inteligente. Me puse el freno de manos para no reventarme. En el camino me iba encontrando con algunos conocidos y conversábamos de cómo nos sentíamos. También conversé con runners desconocidos,  nos dábamos ánimo, hablábamos de nuestras experiencias previas… La verdad, me sentía increíble y no había indicios de periostitis ni nada similar.

 

Ver a mis amigos Ita, Rodri y a la pequeña Isa en el km 12 fue una tremenda ayuda, porque les pude pasar mi cinturón de hidratación que me estaba molestando hace un rato.

 

Llegamos a Grecia con Vespucio y la verdad es que casi no había sentido la subida. El reconocimiento que habíamos hecho con el BT fue de muchísima ayuda! La subida más pesada ya la había hecho antes y por lo tanto sabía a lo que me estaba enfrentando. Seguía impecable.

 

Siguieron pasando los kilómetros. En el km 28-29, la Nini me estaba esperando con una botella de Gatorade para que tuviera hidratación en caso de necesitarla. Más allá, mis papás (tremenda sorpresa y apoyo moral). Hablé un poco con ellos y los tranquilicé. Me vieron bien. Después la Marce y Felipe. Más apoyo.

 

Km 30. Hasta acá, distancia conocida. Ahora empezaba lo desconocido, pero me calmaba el saber que había corrido mil veces por ahí. Y ya faltaba poco para comenzar a bajar.

 

En el km 34 tuve la osadía de llamar a mi marido para contarle que todo estaba bien, para decirle que no se preocupara y para preguntarle cómo había llegado después de sus 21k.

 

Un poco más allá, una nueva inyección de energía: la Vero. La bajada ayudaba muchísimo, pero empecé a sentir las piernas un poco cansadas, aunque mi corazón y mis pulmones estaban muy calmados. Al menos no había dolor. El cansancio era normal después de 34 kms corriendo.

 

Empecé a aumentar el ritmo, sin darme cuenta.

 

Más apoyo de BT en el camino. Fue lindo ver las caras amigas de Tomy y la Mili a esas alturas.

 

No podía creer lo bien que me sentía. No podía creer que no hubiera dolores. No podía creer el tiempo que llevaba. Pensaba en mi marido, en mi preciosa Emilia, en mi hermana Toty, en mis amigos que iban a estar en la meta esperando (Luis, Karen, Víctor, Juan Carlos, JP, Dany). Pensaba en cómo iría Pedro, cómo se sentirían mis amigas de BT que venían un poco más atrás…. Pensaba en los entrenamientos, en todo lo que habíamos pasado para llegar ahí.

 

Plaza Italia y Sebastián Keittel, animando, me grita algo en la cara.

 

Visualizo la llegada y apuro el paso. Cuando paso por el arco y estoy a punto de levantar los brazos, me doy cuenta que era una “llegada falsa”. Todavía faltaba un poco. Veo un arco más grande con el reloj gigante ahí. Vuelvo a acelerar el ritmo. Me canso, pero lo mantengo. No puedo creer que el reloj marca menos de 3:45. Cruzo, paro mi reloj, levanto los brazos y escucho mi nombre desde la gradería. Mis amigos, mi Emilia, mi hermana…. Mi medalla, el abrazo de Mauricio, de la Isa, la Fran, el Jota…. Después el abrazo de mi Jose. El abrazo familiar de Jose, la Emi y yo. Todo valió la pena.

 

Tiempo de mi Garmin: 03:40:25. Tiempo oficial 03:41. Todavía no lo puedo creer. Yo sólo quería llegar a la meta.

Gracias a mi familia por aguantar los entrenamientos. Gracias a Mauro y Matías por la preparación. Sin ustedes, ninguna posibilidad de lograrlo. Gracias BT por ser un equipo con todo lo que eso implica. Por ser compañeros y amigos y por hacer que los entrenamientos sean más que sólo entrenamientos.

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