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Race report MDS 2014
El primer gran mito de correr una maratón es creer que esta sólo dura lo q demores en recorrer 42,195 kms, no es así, la maratón comienza tres, seis o más meses antes; cuando ingenuamente e hiperventilado seguramente por algún comentario o experiencia motivadora, tomas la decisión de correrla, decisión q da lo mismo cuántas maratones hayas corrido antes, siempre está rodeada de incertidumbre y, a la vez, siempre será más fácil tomarla q todo lo q se viene por delante.
Otro gran mito es q vas solo, y q correr es un deporte individual. Desde los entrenamientos te empiezas a dar cuenta q compartir esta especie de locura te hace más llevadero el proceso, un proceso de meses q para muchos, y me incluyo, estuvo lleno de incertidumbre gracias a amenazas y evidencias de lesiones q jamás serán tan dolorosas como el escuchar de parte de un doctor el decir “así como estas no podrás correr una maratón… Mejor cuídate y dedícate a jugar tenis”. Pero el dolor es parte del entrenamiento de un maratonista, y las lesiones y los doctores son el primer muro q debemos enfrentar en este deporte. Todo eso se te olvida con la ayuda y la motivación de tu equipo, tus amigos, a quienes a veces sólo puedes ver al principio o al final de cada entrenamiento, pero q te alegran y motivan de forma permanente de sólo saber q están contigo y q estarán ahí mismo el día de la carrera teniendo q superar cada uno con sus propias capacidades este tremendo desafío.
Y llegó el gran día, esperado pero incierto a la vez, y como siempre lleno de detalles q te irán moviendo hacia el punto de partida: un beso de la Mily al salir de mi casa, el saludo y la compañía de mi amigo Robert quien me fue a buscar para ir al punto de encuentro, y las caritas llenas de susto disfrazado de frío, pero como siempre afectuosas de los amigos en el bus… Luego a La Moneda, la foto y listo! A encajonarse…
Allí en medio de la gente eres pequeño, sólo uno más mirando al frente un pórtico q te saca pica y te muestra un 0:00:00 q desafiante te recuerda q si bien el camino ha sido duro para llegar hasta ahí, aún no has logrado nada, porque así es, el q no termina la maratón no la corre, por lo tanto si quieres terminar con todo esto, la solución es sólo una, correr y volver a pasar por ahí con los brazos en alto… Si puedes…
Todos los pronósticos se borran de mi cabeza con un tres, dos, uno…
Empezamos! En esta oportunidad comencé rodeado de gente pero sin ver a ninguno de mis compañeros de equipo, muy concentrado en hacer la carrera q quería y de cumplir ese desafío q para mi, consistía en repetir mi tiempo del año pasado (3:08 hrs.) y así poder postular a Boston 2015, busqué los 4:30 mins x k q me había propuesto para esa etapa, los cuales se me hicieron especialmente difíciles de lograr gracias al entusiasmo y la energía q sentía y q me llevaban a mantener entre 4:20 y 4:25 cada vez que miraba mi reloj.
A los 4 kms encontré a Diego, o más bien a lo q queda del Diego q conocimos y que ahora está más flaco q keniata en dieta… Lo vi y pensé en lo q le esperaba, el gran esfuerzo q tendría q hacer para lograr su meta de clasificar a Boston, ya q por su edad el tenía q bajar las 3:05 hrs uf!!! Sólo unas palabras de aliento y seguí adelante muy seguro de q el iba cumpliendo con su planificación y q en algún momento de la carrera me pasaría en búsqueda de su difícil crono.
Luego de alcanzar los 5k, y ya un poco asumido de q mi ritmo estaba más cerca del 4:20 q del 4:30, me distraje pensando en q sería de Hassen, con Diego antes de partir no pudimos encontrarlo, no llegó al bus y tampoco lo vimos en la foto. Más encima yo entendía q correrían juntos, pero mientras me inventaba hipótesis sobre lo q había ocurrido, y también para distraerme durante la primera subida del desgraciado recorrido, antes de llegar a Av. Matta, vi a Hassen corriendo más adelante… como q se acercaba y algo le decía a los demás corredores. Lo alcancé, lo saludé y lo primero q me dijo fue: a cuánto vay? Al pobre se le había desconfigurado el reloj, así q no encontró mejor forma de controlar su ritmo preguntando al resto, lo q al parecer y según nos contó después, no cayó muy bien a muchos q le decían q iban mucho más rápido de lo q realmente iban. En fin, subimos como la mitad de Matta juntos, llevando el ritmo y disfrazado de Garmin para bajar la angustia de mi compañero de tramo, quien después me dejó adelantarme para poder engancharse con Diego, quien venía un poco más atrás. Así fue como llegué al estadio nacional, dónde entusiasmado y sorprendido con el aliento de Pablo Contreras y los insultos cariñosos del colocolino Schuftan, me motivé para el falso plano de Antonio Varas y Pocuro.
Justo en la curva de Los Leones, estaba la Mily con mis papás, con sus gritos de orgullosa alegría y emoción, llené el corazón de energía para continuar con la larga bajada de Los Leones.
Fue muy difícil en ese momento bajar el ritmo a 4:30 mins x k, así q me colgué nomás a un grupo de Road Runners y seguí a un ritmo más alto del planificado.
Llegando a Rodrigo de Araya comienza la verdadera maratón, poca gente y el comienzo de una subida poco evidente al principio, pero q no se acaba hasta el final de Américo Vespucio. Justo antes de llegar a los 21k y pasar esa barrera q te permite empezar a descontar kilómetros para el final, Diego y Hassen me sobrepasan y me siento contento al pensar q todo va bien y como estaba previsto. Ellos buscaban bajar las 3:05 hrs. y hacer la segunda mitad más rápida q la primera.
Llegué al temido Vespucio, y no fue menos de lo esperado al desafiarnos a todos con unos falsos planos eternos q sólo eran interrumpidos por el aliento de la gente, las manitos de los niños y los frugelé q no me atreví a comer para no tentar a la improvisación.
En el km 30 y cuando ya la energía no era para nada la de los primeros 20k, vino el segundo encuentro con la Mily y mis papás, más emoción y buenas vibras… Un poco más allá estaba Matías, nuestro ejemplo y mentor quien junto al inigualable Mauro, nos han guiado y convencido a creer q todos podemos alcanzar logros q jamás hubiésemos pensado q nuestro cuerpo habría sido capaz. Allí fue también donde empecé a correr con uno de mis partners de natación, quien buscaba su primera experiencia en competencia al correr 12 kms. Seguimos juntos hasta el final de vespucio, lugar donde el agotamiento era tal q me di cuenta de q mi plan de aumentar el ritmo de bajada, sería algo realmente difícil.
Correr de diez a cinco segundos más rápido de lo planificado en un comienzo, me recordó una de las máximas de la maratón: nunca salirse de plan del carrera, y las consecuencias de ello las sentí justo cuando se suponía q comenzaba los más fácil… La ansiada bajada…
El agotamiento y el dolor eran evidentes… Y la voz q me decía “puedes parar en cualquier lado y el sufrimiento se acaba al instante” era cada vez más insistente y persuasiva. La concentración me ayudó mucho a continuar, pero no me permitía aumentar el ritmo como lo tenía previsto. En eso estaba cuando me encontré con la Pao, quien estaba ayudando a un corredor lesionado, y recordé cómo el video de su llegada en la última maratón de NY, me inspiró para correr la MDS 2014, cuando rejuraba q no lo haría (mi reacción inmediata luego de ver la grabación de la Pao fue inscribirme en los 42k de Stgo), así q logré juntar algo más de fuerza para continuar y mantener un ritmo q me permitiría terminar en alrededor de 3:15 hrs.
El sufrimiento no tardó en volver y ya con un dolor de piernas y cansancio q se hacían insoportables, jadeaba y sentía q sólo la inercia me permitía continuar… Cruzando esa línea donde sabes q si paras ya no caminas más… En ese momento apareció mi gran compañero de entrenamiento y amigo Tomi, quien sobre su bici no dudó en acompañarme pese a q no pude ni siquiera saludarlo. Pero el entendía perfectamente q necesitaba de su apoyo y aliento, y así fue como no se alejó de mi lado espantado toda posibilidad de quebrar mi voluntad de seguir y de lograr mi cometido.
Así fue como logré recuperar mi ritmo, lo q supe más por instinto q por evidencia, ya q mis fuerzas no me permitieron ver mi ritmo en el reloj en más de tres oportunidades durante los últimos 6 kms. Y bajo las permanentes instrucciones del Tomi, sólo quedaba restar metros uno a uno, aumentando la velocidad y viendo como la meta se acercaba de forma constante.

 
Poco después de pasar el km 40, vi y escuché a la Clarita quien, con el poco aire q tenía a poco de terminar sus 21 k, me alentó con un “vamos!” y recordándome al siempre mal ponderado equipo de mis amores (everton); y algunos metros más allá, sin poder agradecer al Tomi por su ayuda, se alejó en su bici para seguramente apoyar a quienes venían más atrás en condiciones no muy diferentes q la mía.
El arco de los 42 estaba al frente mío cuando llegó la emoción más fuerte, la Milita y mis papás gritaban con todas sus fuerzas… Y con ellos mi hermano y su hija (mi linda ahijada) de un año sobre sus hombros, quienes habían estado hospitalizados durante esa semana  por un virus desgraciado, y q se supone no podrían acompañarme ese día.
Verlos a todos ahí fue la inyección final q necesitaba, la alegría q me hizo olvidar tiempos, ritmos y todas esas cosas con las q uno disfraza el por qué hace lo q hace… recordando q al final yo corro porque simplemente puedo hacerlo, porque es manifestación de libertad y agradecimiento a los míos quienes cada día me llenan de felicidad al ser parte de mi vida…
Así seguí adelante en medio de gritos, manos y vítores de quienes se encontraban en los últimos metros… pero cuando logré ver el crono de la meta, a unos 150 metros… Vi como el trabajo del Tomi quien me ayudó a retomar el ritmo tuvo resultados, estaba a unos 40 segundos de cumplir con mi objetivo inicial, bajar las 3:10 hrs y así poder postular a Boston (recordar otra máxima del maratonista: la maratón no se termina hasta q sobrepasas la línea de llegada), así q tomé lo último q quedaba de energía, y sólo pensé en correr lo más rápido posible para ganarle al crono… Y así fue, pasé la meta, levanté mis brazos recordando un sabio consejo de alguien q me dijo q al llegar a la meta, “primero hay q celebrar y después detener el reloj”, lo q evidencia q el tiempo es secundario a terminar una maratón, luego detuve mi reloj en 3:09 hrs. y tambaleándome (como ya es costumbre), seguí caminando (con algo de ayuda al comienzo) con la emoción máxima de todo lo vivido en la carrera y del objetivo conseguido, ahora sólo faltaba recibir la medalla, y caminar al encuentro de Diego y Hassen quienes también muy contentos estaban descansando luego de lograr sus tremendos cometidos.
Lo q vino después ya todos lo saben, abrazos y saludos de todos esos campeones y campeonas q le ganaron a una de las maratones más difíciles q existen, la Dani, la Caro, la Clau, Robert, José Luis el Lucho… Y todos los demás q por no nombrarl@s no son menos importantes…  Todos quienes son parte de este equipo y grupo de amigos q con su cariño, amistad y apoyo; han logrado descubrir a un ganador o ganadora en cada uno de nosotros, fundamentando esa afirmación q no tengo duda es una gran verdad, correr una maratón es un deporte en equipo… donde el único rival eres tu mismo… Y cuando te sientas solo para derrotarte, siempre habrá alguien dispuesto a tu lado para ayudarte.

Gracias equipo!!!

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