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Haber corrido esta edición 2014 de la Maratón de Boston fue muy especial tanto para mí como para mis amigos y compañeros del BT Daniel Schueftan y Pablo Contreras. El año pasado los 3 corrimos Boston también, año marcado por la tragedia de las explosiones que costaron la vida a tres espectadores y dejaron a muchos minusválidos. Cabe señalar que este año fuimos 4 competidores del BT pues también nuestro compañero Oscar Zarhi compitió por 1era vez allí.

 

El ambiente en las calles de Boston en los días previos a la maratón era intenso, de alegría y nerviosismo a la vez, están aún muy presentes en los bostonianos y en los estadounidenses en general los hechos del año pasado. Boylston St, la calle donde está ubicada la meta, estaba especialmente decorada, con flores de colores amarillo y azul, conmemorativos al año pasado, esto se apreciaba en los balcones, puertas, veredas y en la vestimenta de las personas, especialmente bufandas. El lema “Boston Strong” se leía en tiendas, restaurantes y casas.

 

A diferencia de la mayoría de las maratones en el mundo, el trazado de Boston no es un circuito donde la largada y la meta coinciden, sino que se corre en una sola dirección. Según ello, hay que tomar unos buses escolares alrededor de las 7AM (los típicos buses amarillos de high school de las películas..) que te llevan al punto de partida, el pueblo de Hopkinton, ubicado 42 Km afuera de Boston, esto es toda una tradición. Se respira un ambiente especial, los corredores sienten el orgullo de lo que significa competir en la maratón anual más prestigiosa y antigua del mundo (2014 fue la edición nro. 118) y para la cual tuvieron que clasificar. Fueron muy emotivas las palabras previas del director de la carrera describiendo como habían logrado organizar la edición de este año tomando como aprendizaje los eventos que detonaron la tragedia el 2013.

En el aspecto técnico, la maratón de Boston es bastante particular, personalmente la considero como ir en una montaña rusa, con altimetría variable, subidas y bajadas todo el tiempo por lo cual es bastante “come piernas”. Si bien los primeros 5 Kms son prácticamente de bajada, con lo cual uno puede tentarse a apurar el ritmo varios segundos por encima de tu ritmo de carrera, esto puedes pagarlo muy caro cuando tengas que enfrentar las 4 subidas fuertes que están entre el KM 28 y el KM 35, siendo la ultima el famoso “Heartbreak hill”. Es decir, Boston es una carrera para la cual hay que tener una estrategia estudiada y apegarse a ella, asumiendo que uno entrenó lo suficiente las subidas y bajadas en los meses previos.

La carrera empezó 10AM hora de Boston, el ambiente en los pueblos que uno atraviesa durante la carrera era de fiesta total, multitudes de gente alentando, varios de esto pueblos son tan pequeños que el día de la maratón de Boston es considerado el más importante del año, la gente se instala con parrillas en los jardines de sus casas, muchísimos niños, disfraces, pancartas, etc. En ninguna de las otras maratones en las que yo he participado (Santiago, Buenos Aires, Chicago y Berlin) he visto el nivel de efervescencia y fanatismo de los espectadores que se percibe en Boston.

Pasé la marca de la media maratón en 1:25 (1 hrs, 25 mins), un poco más rápido que lo que tenía planeado, me sentí muy bien y fuerte en todo momento, tanto mental como físicamente, yo estaba claro que el tiempo en mi maratón dependía directamente de como me encontrara al final del tramo de las subidas (KM 28- KM 35). Una fuerte inyección a anímica era saber que mi esposa Maru, juntos  a las parejas de Daniel, Pablo y Oscar estarían al final del Heartbreak Hill para darnos ánimo. Ellas se merecen, al menos, la mitad del crédito de nuestros resultados deportivos por estar siempre apoyándonos!

Terminado el Heartbreak Hill, me sentía bien, muy lúcido, pero con las piernas algo fatigadas, fundamentalmente los muslos. En ese preciso momento me di cuenta de que podría mantener el ritmo de carrera en los últimos 7Kms (aprox 4:07 mins/km) y, eventualmente, romper mi marca de 2:57 en la Maratón de Berlin del 2013.

Con esta determinación y motivación llegue finalmente a la famosa Boylston St, sólo quedaban 600 mts. para la meta, miré mi reloj y me emocioné, iba por un muy buen tiempo, 20 metros antes de la línea de meta levante mis brazos y crucé la línea de meta con una sonrisa de oreja a oreja, mi crono había sido 2:54:30.  Meta cumplida!

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