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Aterrizamos en Las Vegas el jueves 8 de septiembre llegando al hotel alrededor de las cuatro de la tarde junto con la Claudia y gran partedel lote familiar, el viaje total duró justo 24 horas desde que cerramos la puerta de la casa en Santiago. Ya en el aeropuerto y camino al hotel se empezaba a sentir la carrera, cajas de bicicletas cayendo por el carrusel de las maletas y carteles en las calles avisando el evento.

El lugar del evento estaba a unos 40 kilómetros del centro de Las Vegas, en Henderson, lejos de Sodoma y Gomorra.

Todas las actividades de la carrera transcurrían entre dos lugares principales, por un lado en el resort Lake las Vegas donde estaba el parque cerrado de la T1 y la partida, y por otro lado a unos diez kilómetros del resort estaba la feria del evento, el registro de atletas, la T2 y la meta, esto último todo junto en un centro atlético en la mitad de un barrio residencial de Henderson. El resort de Lake Las Vegas muy impresionante, una laguna enorme rodeada por una cancha de golf, por el Hotel Loews  y paseos con restaurantes y tiendas, como bien dijo Gatica, tipo Piedra Roja pero a lo grande, multiplicado varias veces.

Más tarde el mismo día salí a un trote de unos cuarenta minutos que sirvió para sacarme el viaje, para entrar en onda de la carrera y entender lo del calor, en ese minuto había 38 grados y ya pasadas las 8pm.

El viernes me levanté a armar la bici, sin problemas. Los ucranianos hicieron bien la pega de embalar y estaba todo listo para poner pedales y partir a la ruta. En el lobby junto con la Ale y Rodrigo y nos topamos con otros chilenos que competían, fotos de rigor y partimos todos juntos a reconocer el circuito. A pesar de que ya nos habíamos encontrado con el calor desde la bajada del avión y nos veníamos mentalizando, me quedo corto si les digo que caían patos asados, estos además venían con papas fritas al lado, media de 40 grados. Partimos pedaleando y cuidando el ritmo para no comer piernas y llegamos hasta el km 20 del circuito, mayormente subidas en repechos por un camino en el medio del desierto que iba desde Lake Las Vegas hacia Lake Mead.

El domingo partimos muy temprano y nos levantamos a las cuatro y cuarto de la mañana. Con la Claudia aperrando al lado y ayudándome a no caer en bloqueo mental, obviamente por unos segundos perdí el chip de la carrera, la Claudia me salvó, estaba en la mochila, ufff.

En total el circuito debe haber tenido un desnivel de unos 400mt. Puesto en perspectiva yo diría que más que el desnivel del circuito, más que el viento y más que la temperatura, el mayor problema era no conocer el circuito, sobre todo porque era difícil regular en las subidas sin saber qué venía después. En la bici en general no me sentí bien, desde el km 50 en adelante (poco después de donde me pasó Rodrigo) empecé con problemas de estómago. Quizás fueron pocos geles, quizás el producto nuevo, quizás la comida del día anterior, el asunto es que llegué mal, con el pulso en el suelo y sin fuerza. Cuando venía hecho bolsa, poco antes de la subida final de unos 10k me estaba esperando la Claudia con la family en la carretera, qué gusto verlos, imposible arrugar. Me bajé de la bici en 2:46 para los 90k, no era un buen tiempo así que el ánimo se me caía a pedazos. Al llegar al parque cerrado te agarran la bici y te mandan a un lugar donde entregaban las bolsas de trote, junto con la bici se fue mi reloj así que desde ahí el tiempo de carrera fue una incógnita. La transición al trote fue más rápida, 2:07.

Ya con la bolsa de transición en la mano, me puse las zapatillas, saqué unos geles y salí a correr esperando recuperar algo de tiempo pero… sorpresa!, fuerte dolor en el pie izquierdo. Mientras trotaba cojeando y buscando explicaciones me acordé de mis nuevos zapatos de ciclismo. Unos días antes de partir, no sé cómo ni donde, perdí mis zapatos de ciclismo y feliz me compré unos nuevos en Santiago, yo venía muy entusiasmado con los zapatos nuevos, eran más livianos, más rígidos, más ventilados…  pero eran nuevos, error otra vez.  Seguí cojeando por unos tres kilómetros hasta que se me pasó el dolor.

Arrastrando un mal tiempo en la bici, con malestar de estómago y dolor en el pie, los 21km de trote se venían con mal pronóstico. Eran tres giros de 7k, mitad subida mitad bajada, como Pucón pero sin planos, todo subida o todo bajada. Uno se pasa muchos rollos en el trote, esta carrera no la termino, que cresta estoy haciendo aquí, quien me manda a sufrir por puro gusto, cuando pille a Brain, Medina & Co los mando a la m… etc, etc. pero este deporte es más de cabeza que de cuerpo así que seguí corriendo, lento, queriendo terminar y quizás recuperar más adelante, y así fue. Después de una “escala técnica” en el trote (había baños en tres lugares del circuito de trote), tomando agua y gatorade performance en todas las estaciones de hidratación, el malestar fue pasando y lo mismo la inflamación del pie. Según los tiempos publicados partí corriendo a un promedio de 9:20 minutos la milla, y terminé corriendo a 6:33 minutos la milla. El tiempo total de trote no fue bueno, 1:51 para los 21k, pero terminé bien, mucho mejor que como partí a correr, contento por haberme recuperado.

En la llegada todo se ve mejor, la carrera se empieza a achicar y uno se empieza a agrandar. Por otra parte, uno se da cuenta de que detrás llegaron hartos corredores, muchos en un estado realmente malo, varios se desmayaban en la meta.

En total entonces, 5:16, lugar 109 de mi categoría. Cometí varios errores: poco descanso, mala alimentación, cambio de los zapatos, reconocimiento insuficiente del circuito, en fin, quizás no fueron tanto los errores y faltó entrenamiento, o quizás no tengo mucho más de donde sacar, quién sabe. Pero de todas formas, siento que hay espacio para mejorar, y por lo mismo quedé con ganas de volver a correr en Las Vegas, “dejé fichas arriba de la mesa”.

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