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MI   MARATÓN   DE  NEW  YORK.   06/11/2011.

Bien  NEW YORK, NEW YORK, bien, Sin duda es el mejor día que podemos  vivir los corredores  recreativos,  “la maratón se corre hiele, llueva, helados vientos  o  sofoque,  es su alma…”,  toda una hermosa y bella fiesta deportiva.

A la madrugada, 05:15 AM un grupo de aguerridos Chilenos ya estamos en los  buses que nos llevan  al otro lado del puente Verrazano-Narrows en  Staten Island, “zona de la partida llamada Forth Wadsworth, un gran espacio para los más de 50.000 runners. Fue una madrugada tremendamente fría y nuestro espontaneó líder con más de 29 maratones y  la nº 18 en New York,  “el soldado”, (Cáéar), nos guía hacia una gran carpa a protegernos de esta fuerte helada  con cielo limpio y viento clavando como agujas para Chilenos de primavera.

La carpa rápidamente se ve colapsada de corredores escapando del frio y protegiéndonos juntos con nuestro calor humano, en eso, el “Coronel”, (Bernardo), se grita un C E A C H E I, al cual varias decenas de compatriotas respondemos con fuerza y  alegremente frente al asombro y sonrientes apoyos de los runners de USA, Alemanes, Franceses, Japoneses, Argentinos, Brasileros, Australianos, Italianos, Mexicanos y es casi interminable la lista incluyendo a esas banderas desconocidas para nosotros.  Luego, a solicitud del “soldado”, nuevamente  “El Coronel”, repite su C E A C H E I con un cariñoso aplauso de nuestro público. Gran emoción.

Pronto,  a partir de las 08:00 AM se inician las preparaciones para la partidas desde las 08:30 hasta la tercera y última ola a las  10:40 AM,  a mí, me corresponde a las 10:10 AM, segunda ola de largada.  Previamente, nos damos los deseos  de éxito de todo corazón entre cada uno de los numerosos Chilenos a compartir esta experiencia deportiva de tantos meses de preparación. Ya el clima es más benigno con 8º C.

Los “corrales de largada”, tal cual, verdaderos corrales de runners  esperando la partida, en ellos, se siente la adrenalina del evento a iniciar, tensiones, idas a los baños, frío, calor, sacarse y ponerse ropa, ansiedades, mirarse y ver las pintas de algunos personajes y feliz de participar en esta gran fiesta deportiva.

Pero nada y nada puede con la sensación de llegar al inicio del puente Verrazano en State Island, escuchar el “New York, New York” de Frank Sinatra y comenzar a correr.

Y se larga la Maratón de New York con más de 47.000 maratonistas.

DE  STATEN  ISLAND  A  BROOKLYN: (2K aprox.)

Son necesarios más de 2  kilómetros para atravesar el místico y  hermoso puente colgante  Verrazano, en una subida inicialmente dura con  corriente de aire frio lateral preocupante y que nos hace difícil  sentir el cuerpo caliente además de ir por las pistas del primer piso con  sombra, frío viento y cemento.  Saliendo de este frío y tremendo puente entramos a la 4ª avenida, (Fourth Ave),   Brooklyn, y empieza el espectáculo con el primer encuentro con el público, en una recta de 12 Km con edificios y  casas características del barrio, viendo, sintiendo y recibiendo los primeros estímulos de la gente, cada vez mayor cantidad  y alegría de vernos correr, se siente algo más caliente el cuerpo con ese calor inicial de New York. Es un día de fiesta y todos salen de sus casas, desde los niños hasta los abuelos. Todos ofreciendo de todo para los corredores, caramelos, chicles, pañuelitos de papel, agua y otros líquidos desconocidos a la vista.  Y por supuesto, bandas de todo tipo de música, algunas de la organización y otras espontaneas dando  amor al arte del deporte.

Entramos por  Av. Lafayette hacia  Bedford  Av.,  calles más angosta que la anterior Ave  con un ambiente muy acogedor sumado a sus cálidos deptos, casas y  gente.

Creo que desde aquí, va gradualmente en aumento  gente vitoreando y estimulando a todos los corredores.

Se encienden las emociones de ver  lo mejor de la maratón de New York, su gente. En tramos como este, había tanto público que las bandas musicales pasaban a un segundo y tercer plano.

En esta primera mitad de la carrera, quizás por frío, adrenalina, ansiedad, mucho café e hidratación excesiva por las bajas temperaturas esperando la salida, hubo que visitar varias veces los servicios.

DE  BROOKLYN  A  QUEENS: (19K aprox.)

Iniciamos la salida de Brooklyn por Mcguinness hacia el puente Pulasky con una corta pero dura subida y una hermosa vista hacia los rascacielos de Manhattan destacándose el legendario  “Empire State”. A esta altura el  clima es primaveral, sin viento  y renacen los rayos solares entre edeficios, aportando una exquisita temperatura.

Paralelamente, mis piernas manifiestan un temprano cansancio y dolor en aumento, ¡preocupación!, recuerdo la primera interrupción de mi entrenamiento en Julio, (3 semanas), debido a una intervención al corazón, Fulguración. Posteriormente una segunda interrupción por un resfriado y laringitis, Agosto, (10 días),  octubre   tercer corte del entrenamiento causado por una curiosa lesión entre los gemelos y tendones de Aquiles  a solo  2 semanas de la partida, y por último, para rematar la adversidad, mis zapatillas se revientan  pasando los 900 km de recorrido,  sin  posibilidad de reemplazarlas  en Chile,  pero estoy decidido a correr la maratón.  Al llegar a New York de madrugada del viernes 4, lo primero, es adquirir nuevas  “Asics”, contra toda recomendación de no correr con nuevas zapatillas, pero no tengo otra  alternativa.

Mi maratón cambia, mi maratón es más dura, mi maratón es dolorosa,  mi maratón puede vencerme. Pero  MI MARATÓN   la completare, no claudicare, como sea lograre  la meta.

Ya en “Queens”, recorremos cortas calles  similares con toda su gente ofreciendo sus manos de apoyo al toque de cariño,  sumado a músicos y grupos musicales  diversos.   Estas calles más angostas, nos obliga a trotar más agrupados y  más cercanos a  su gente que cada cuadra, es de mayor magnitud.

DE  QUEENS  A  MANHATTAN: (5K aprox.)

Ingresando por  Queens Blvd, para salir  de “Long Island City”, (Queens), entramos al puente “Queensboro”, cuyo recorrido  de más 1 kilómetro aproximadamente para  llega a Manhattan, es uno de los más duros por su pendiente en ascenso, frío cemento, fierrros, viento helado y sin nuestro cariñoso y estimulante público “New Yorkino”, fue tremendo este kilómetro, sintiendo  un total cansancio y fuertes dolores en las piernas contracturadas y cintura, fue mi kilómetro más duro de la maratón, y más aun, al ver  corredores claudicar en este trayecto.

Pero el premio al esfuerzo y superación fue más que sorprendente,  al salir del puente por la 59th St  esquina con First Av.   ¡Escucho fuerte mi nombre!  Y no quedaba más que abrazar y besar a  Isa  con nuestra hija Fernanda y su abuela Isabel, fantástico, una verdadera inyección de endorfinas y 02 a la vena, y a pocos metros, una bandera Chilena bien desplegada, sorprendente, milagrosamente sorprendente la recuperación y enfoque a lograr los 42K. Y gracias al apoyo de mi esposa, Isa, estoy disfrutando  la maratón de New York.

DE  MANHATTAN  AL  BRONX: (7K aprox.)

En la First Av. una recta con leve pendiente ascendente (come piernas), a recorrer de 7 km ¡tremendos!, hacia el nort-este  del lado “Este” de Manhattan, recorrido a traspasar los 30 K de la maratón.  Con  el gran  apoyo y entusiasmo de nuestro desconocido, increíble y cariñoso  público New Yorkino, el sol a nuestras espaldas,  bajando la temperatura sintiendo cierto frío y  superando  los 30K, me reevalúo:  pies y zapatillas: bien,   piernas: contracturadas, cintura: dolor,

¿Puedo lograr la meta?:  SI.

Ingresamos al Bronx por el puente de Willis Avenue, zona de mayor nº de grupos musicales y cuyo público animando provocaba que la  música sea de fondo.

Bronx, dicen que es un barrio muy peligroso, yo sólo vi alegría, entusiasmo, y familias completas apoyando.

DEL  BRONX  A  MANHATTAN,  CENTRAL  PARK  Y  LA META: (9,2K aprox.)

Reingresamos a Manhattan por puente  Madison Avenue, obviamente con pendiente en ascenso  y por  la 138th St ingresando al conocido barrio de  HARLEM, direccionándonos  hacia la famosa  5ª avenida, (Fifth Ave).  Ya con el sol de frente  y sectores sombreados por el inicio de edificios altos mas característicos de Manhattan y con  un viento bien helado agregando una leve pendiente a superar, aparece a nuestra derecha el Central Park,  iniciando su ingreso  al kilometro 38 aproximadamente, ya estamos cerca de la meta, todos juntos vamos por el mismo objetivo,  con una diversidad de problemas físicos, pero sin claudicar.

El camino se estrecha, vamos más agrupados y logramos mirarnos y algunos estimular a los más cansados, además del público efervescente en su apoyo incondicional estimulando a finalizar en la meta de la maratón de New York, es un ambiente sobrecogedor, inexplicable, mezclado  del apoyo externo, compartiendo dolores y la fuerza de cumplir nuestros 42K, es una etapa de un  proceso  físico mental lleno de energía del alma, ¡experimentarlo!, es único,  entre hermosos árboles en Otoño de diversidad de colores,  Encinas, Olmos, Liquidámbar y algunos plátanos que logro identificar.

Uff, nuevamente salimos del Central Park por unos 800 mt por la calle  Central Park South, donde se ubica el Hotel Plaza y a continuación de vuelta  al Central Park   por la esquina que converge la  BROADWAY  frente a dos hermosos e imponentes  torres de vidrio para recorrer el último medio kilómetro.

Las piernas muy contracturadas  dan su dolor en intensidad  máxima, pero la cercanía de la meta no admite ni considera  claudicación, el corazón, los brazos, los abdominales y la mente mantienen firme  su trabajo de sustentar a esas piernas, dándoles esos impulsos mágicos a lograr la meta.  En ese punto, uno es todo dolor, emoción y felicidad  logrando levantar las piernas y concretando dulcemente lo propuesto.  Mis pies, bien, mis  nuevas zapatillas comportándose como toda dama de excelencia.

Ya a menos de 500 metros de la meta resaltan banderas Chilenas en manos de cariñosos compatriotas, y un letrero indicando que faltan solo 400 metros, terrible distancia en ese segundo, luego veo otra bandera Chilena y el letrero de 300 mt faltantes  y no veo la meta, hasta que aparece el letrerito marcando que sólo son 100 mt a la meta,  a la vuelta de una pequeña curva, extraordinario placer de verla y el dolor de que se me termina esta hermosura de 42K en New York.

Trato de captar  todos los momentos posibles antes y durante la meta, pero es tal la emoción y el contacto entre compañeros runners compartiendo estos cortos segundos que no logro fijar bien la cámara, pero en compensación, fui captado por las cámaras de la organización con los brazos en alto.

Después de la meta, nos cuidan del frío cubriéndonos con una  frazada de material tipo  “aluza”, además de agua, Gatorade, frutas y manzanas Fuji.

El dolor con felicidad que nos cubre es disfrutado silenciosamente en su plenitud, lo logramos, los 42K  de la maratón de New York.

Raúl Morales Flores

Isabel Chadwick Vergara

 

 

 

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